- La CDC (Centro de Control de Enfermedades) de EUA encontró que cerca del 93% de los habitantes de este país (mayores a 6 años) tienen niveles detectables de BPA en orina, lo que significa que esta población está muy expuesta a esta sustancia.
- Experimento: En Duke University (2007; DOI: 10.1016/j.reprotox.2007.07.005) se alimentaron ratones hembra tipo agouti (con el gen de coloración amarilla) con comida contaminada con BPA. El régimen alimenticio inició 2 semanas antes del apareamiento y continuó durante el embarazo y la etapa lactante. Se estima que el consumo diario de BPA era de 10 mg/kg/día. Posteriormente, se examinó el color del pelo de las crías para determinar el grado de metilación de ADN en sitios del gen agouti y de otro alelo metaestable, Cabp CabpIAP. La coloración negra en las crías significa un grado de metilación alto (el gen de coloración amarilla no se expresaba, aunque estuviera presente), mientras que la coloración amarilla significaba un grado de metilación bajo (el gen agouti se expresó).
- En otra etapa, se hizo el mismo experimento anterior pero también se les administró un suplemento diario con donadores de metilo (como genisteína y ácido fólico).
La exposición a BPA mostró reducir el grado de metilación en los sitios de genes agouti. Se determinó que en estos roedores, la exposición a pequeñas concentraciones de BPA en el embarazo aumenta el riesgo de que la progenie desarrolle cáncer de próstate y seno, anormalidades reproductivas, disminución en producción de espermatozoides, inicio temprano de la pubertad en hembras, obesidad y diabetes insulina-dependiente.
Cuando se administraron donadores de metilo, se pudo atenuar el efecto provocado por la BPA... lo que podría indicar que es una forma de controlar la ¨toxicidad¨ de este producto. Sin embargo, el Dr. Frederick vom Saal, dedicado a la investigación de trastornos endocrinos, ha señalado que intentar compensar el efecto de BPA con genisteína sería como decir que usar barbitúricos está bien si también se consumen metanfetaminas.
